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Roberto ROJAS-RUIZ Gabriel RUÍZ-PANDURO Pedro RAMÍREZ-MELÉNDEZ Carlo F. SALAZAR-JARAMA Cléver RENGIFO-SIAS Charles LLERENA-FLORES Camilo MARÍN-RÍOS Dervin TORRES-NORIEGA Julio OJANAMA-VÁSQUEZ Wellington SILVANO-ALVÁN Vanessa MUÑOZ-ISUIZA Hilter LUQUE-SALINAS Nino VELA-GONZA Nelly DEL CASTILLO-FASABI Jorge SOLIGNAC-RUIZ Víctor R. LOPEZ-DE OLÍVEIRA Flor de María PANDURO-RUIZ

Resumen

Este trabajo discute la comercialización de frutos de aguaje en forma de masa y
«fruto verde» en la ciudad de Iquitos, Perú. Existen 11 mercados en la ciudad. En cuatro de ellos, es ofertada la masa; en dos, el «fruto verde» por 21 y 30 vendedoras, respectivamente. Ambas actividades son llevadas a cabo por mujeres mayores de 40 años, que tienen en promedio cuatro hijos y cuyas parejas, por lo general, no trabajan. Las comercializadoras de masa y «fruto verde» se dedican a esta actividad desde hace 20 años en promedio. Cabe indicar, sin embargo, que la persona más experimentada la realiza desde hace ya 50 años. Las vendedoras ofrecen sus productos durante todo el año, lo que representa un consumo mensual de 3 720 sacos, cantidad para la que se deben cortar aproximadamente 1 078 palmeras.
De un saco de aguaje se obtienen en promedio 22 bolsas de masa y 16 bandejas
pequeñas de «fruto verde». Esta cantidad rinde, en época de abundancia, utilidades superiores al salario mínimo de un obrero de la actividad privada. Asimismo, durante la época de escasez, el beneficio económico es mayor que el salario de un docente universitario estatal. Los frutos se exportan en cantidades mínimas a otras ciudades del Perú como Tarapoto, Pucallpa y Lima.
Las vendedoras han desarrollado técnicas sencillas y rápidas para conocer la madurez fisiológica del fruto y el ecotipo ofertado.


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