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Fernando RODRÍGUEZ-ACHUNG

Resumen

Cuando una persona observa por primera vez la selva baja, desde el avión, adquiere una visión panorámica de la Región, caracterizándola como una zona homogénea, casi plana, cubierta por una frondosa vegetación y serpenteada por numerosos cuerpos de agua. Esta percepción ha sido común en muchas personas que directa o indirectamente han estado ligados con la toma de decisiones en el desarrollo de la Región del Amazonas. Dentro de esta concepción, las tierras de altura, como son las que cubren la mayor superficie de la región, han sido consideradas como prioritarias en las estrategias de desarrollo. Esto se refleja en las inversiones realizadas hasta el momento en la construcción de carreteras, tales como Iquitos Nauta, Jenaro Herrera-Colonia Angamos, Napo - Putumayo y otras que se encuentran a nivel de estudios, como Iquitos - Costa Norte. En cambio, las tierras inundables, donde la gran mayoría de la población rural sustenta sus estrategias productivas, han sido soslayadas o en su defecto han recibido un tratamiento no acorde con su importancia actual y potencial. ¿Cuáles son las características de estos dos ecosistemas?, ¿Dónde se asienta la población rural y dónde se localiza la producción agrícola?, ¿Cuál es la demanda de tecnología para el uso de estas áreas?, ¿Cuál ha sido la oferta de la investigación en el uso y manejo de los suelos de estos dos ecosistemas? Son preguntas que se pretende responder en el presente trabajo.

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